Dinero. Confundir el fin con el medio

El primer error que solemos cometer al pensar en el dinero es concebirlo como un fin en lugar de cómo un medio. Suele ocurrir que pensamos erróneamente en el dinero como un fin en sí mismo y esto nos crea una división interna, ya que, por regla general, no deseamos más dinero sino conseguir algo con ese dinero, por ejemplo, hacer un viaje, comprar una casa o tener una vida más cómoda. Por esta razón el dinero es un medio y no un fin, y es precisamente ese desorden interno entre lo que aparentemente queremos y lo que realmente deseamos lo que hace difícil que lo consigamos, ya que el deseo y la demanda no están alineados y ello provoca una división energética y un desorden mental que merma la intensidad, fuerza y dirección precisa.

Otra consecuencia de confundir el objetivo con el medio para conseguirlo es que estamos pensando en el dinero como el único medio posible para conseguir ese objetivo y, como consecuencia de ello, cerramos la puerta a otras opciones, muchas de las cuales son más probables y efectivas.

Dinero como energía, atracción o rechazo

El dinero desde el punto de vista sistémico es una energía y como tal debemos tener en cuenta dos aspectos.

El primer aspecto está relacionado con un fenómeno que aparece continuamente en las constelaciones sistémicas: cuando ponemos a un representante para el dinero en la constelación, este siempre se va con el elemento del sistema que más lo respeta, es decir, el dinero huye de quien lo rechaza o desprecia y se queda con quien lo respeta y aprecia. ¿Es lógico, verdad? Cuando tenemos sentimientos positivos hacia el dinero, lo reconocemos como una energía “viva”, la integramos como parte importante de nuestra vida, le dedicamos el tiempo necesario para administrarlo (el necesario, ni más ni menos) y lo usamos con consciencia. Como consecuencia de ello, esta energía de intercambio se ve atraída hacia nosotros y entra con facilidad a formar parte de nuestro sistema.

Revisa tus sentimientos y pensamientos limitantes

Te propongo el siguiente ejercicio.

Coge papel y lápiz, siéntate relajadamente, cierra los ojos, haz tres respiraciones conscientes y regresa a la infancia, cuando tenías entre cinco y siete años (siente los sonidos de tu niñez, el olor de casa, etc.). A continuación, abre los ojos y responde a las siguientes preguntas: ¿qué se vivía en casa cuando eras niño con respecto al dinero? Responde escribiendo cinco palabras. ¿Qué se decía del dinero? Escribe cinco frases. Ahora regresa al momento actual de tu vida. ¿Qué sientes con respecto al dinero? Escribe cinco frases que empiecen por: “El dinero es como…”. Analiza tu situación económica actual. ¿Puedes permitirte tener más dinero del que tuvieron tus padres?

A veces sucede que, por lealtad ciega al clan familiar, no nos permitimos “ser mejores” que nuestros antepasados. El inconsciente mueve los hilos de nuestras vidas de una manera muy sutil pero a la vez muy determinante. Si este es tu caso puedes “romper el hechizo” pidiéndole a un amigo y a una amiga que representen a tus padres o a tus abuelos (donde sientas que se encuentra el conflicto). Pregúntales si quieren representar a tu padre, madre, etc. A continuación, colócate frente a ellos, mírales a los ojos y, por ejemplo, en el caso de la guerra civil puedes decirles: “sé que para vosotros fue difícil, abuelitos… la guerra fue muy dura y muy injusta, pasasteis hambre, tú y la abuela, y yo lo respeto, y por respeto lo dejo con vosotros, pensé que era un asunto mío, pero ahora sé que no es así y también sé que vosotros deseáis que viva libre de cargas. A partir de ahora haré con mi vida lo mejor que pueda y esa será mi manera de honraros”. Nos despedimos y nos damos la vuelta mirando hacia el futuro. Buscad vuestras propias palabras (Las palabras salen del corazón), conectad con vuestro sistema familiar y dejad que fluyan.

Dinero como caudal

Dinero como energía, caudal y flujo

El segundo aspecto tiene que ver con el flujo. Como toda energía, el dinero debe fluir. A mí me sirve pensar en un curso de agua, como un río, por ejemplo. Cuando el agua corre y está bien encauzada el río fluye caudaloso, sano y armónico hasta el mar, completando su ciclo natural. Sin embargo, si el flujo se bloquea empiezan los problemas, el agua se desborda y va hacia otros lugares o bien se queda estancada y se pudre, generando ambientes insanos. ¿Y qué caudal puede llevar un río?, pues depende de la amplitud del cauce, que aumenta o disminuye de forma natural dependiendo del uso que le demos. Por ello, el dinero nos llegará en función de lo que gastemos, cuanto más gastamos más nos llegará, porque el dinero necesita fluir y cuanto más amplio el cauce mayor será la energía. Este hecho contradice totalmente lo que solemos pensar con nuestra “lógica”, que es que cuanto menos gastemos más tendremos, pero no funciona así. Fíjate en las personas que gastan habitualmente con alegría y desprendimiento sin apegarse y que viven bien. Aunque gastan mucho ¿acaso les falta el dinero?.

Recuerda, el dinero es una energía que necesita fluir. Por ello, si pretendemos que por un lado entre y por el otro no salga, entonces colapsamos el sistema. El sistema siempre se autoequilibra, por lo que si tú no queremos gastar dinero tampoco nos llegará. Entonces, a partir de ahora empieza a gastar más de lo que acostumbras y verás como el flujo de dinero que entra irá en aumento. Confía y veras como los resultados llegarán.

Te propongo que empieces a hacer este ejercicio de ir gastando con alegría y provocar así que te llegue más y con más facilidad.

A partir de ahora (y te aconsejo que lo hagas durante el resto de tu vida), cada vez que compres algo, desde un café hasta una villa en el lago di Como (por ejemplo 😉 ) en el momento del pago di internamente “con este pago elimino la deuda que habita en mí”. Esta frase conlleva varios beneficios. Por un lado pagarás con más consciencia, no será simplemente pagar algo y ya está, empezarás a sentir el pagar como una experiencia positiva y además empezarás a eliminar deuda y, por lo tanto, a incrementar tu valor interno, el cual está íntimamente ligado con tu nivel de ingresos (de eso hablaré ampliamente en el próximo artículo).

Aquí quiero añadir otras recomendaciones más para atraer dinero. La primera es que siempre guardes efectivo en casa. No lo tengas todo en el banco. Los similares se atraen y ellos (los bancos) ya tienen mucho. Además, lleva siempre efectivo encima, si es una buena cantidad mejor. Yo, por ejemplo, siempre pagaba todo con tarjeta y ahora pago en efectivo. De esta manera siempre me ocupo de tener dinero encima para amplificar mi relación con el y además soy más consciente de mis compras. Otra recomendación es que lleves oro encima: el oro atraerá más oro y, como decía el banquero J.P. Morgan, “el oro es dinero y todo lo demás es crédito”.

¿Qué sucede con el ahorro?

El ahorro es una cuestión delicada. En primer lugar, las decisiones que tomemos durante nuestra vida deberían basarse en el crecimiento y la evolución constante para todo nuestro sistema personal y no en el miedo. Si ahorramos por miedo a “lo que pueda pasar en el futuro” el mensaje que enviamos a nuestro inconsciente es que somos víctimas de los acontecimientos (acontecimientos previsiblemente negativos, claro está) y no generadores de nuestra propia realidad, y eso no es positivo. En segundo lugar, si apalancamos nuestro dinero colapsaremos el flujo y conseguiremos que disminuya el caudal energético, como expliqué antes.

Entonces, ¿cuál sería la manera correcta de ahorrar con consciencia y a favor de la vida?

Lo positivo sería ahorrar para un objetivo concreto, y cuando digo concreto me refiero a bien definido tanto en forma como en el tiempo, es decir, con una fecha definida. Sería algo así como “quiero esto y lo quiero para antes de este día”. De esta manera no es una energía colapsada sino una energía orientada a un fin de evolución. Además, lo ideal sería que el dinero ahorrado para nuestros objetivos no se restara de nuestro disponible habitual, sino que proviniera de ingresos extras y además estos ingresos extras no fueran a cambio de perjudicar otros elementos de nuestro sistema.

En resumen, el ahorro debe ser un dinero que nos llega extra para destinar a un proyecto concreto. Es decir, que es necesario que cambiemos el chip y dejemos de decidir objetivos en función del dinero de que disponemos, sino plantearnos objetivos para garantizar nuestra felicidad y evolución personal. El universo se alinea con nuestros objetivos, ya que somos generadores y únicos directores de nuestra realidad el dinero llegará para poderlos cumplir.

Por ejemplo, seguro que habéis oído la frase (y los que tengáis hijos experimentado), “los niños vienen con un pan bajo el brazo”. Por esta ley universal, quiero tener hijos y decido tenerlos, y el universo me dará el extra económico para cubrir esta nueva necesidad.

Último ejercicio: define los objetivos que tienes actualmente en tu vida. De cada uno escribe una frase que lo describa clara e inequívocamente y la fecha concreta de para cuándo lo quieres. A continuación escribe por qué deseas ese objetivo y por último que te aportará ese objetivo a tu evolución. Finalmente, y esto es opcional, a mi me gusta hacerme la pregunta “¿este camino tiene corazón o es una programación del ego?” Lo dejamos aquí. Más adelante dedicaré otro artículo específicamente a fijar objetivos. Ahora basta con tomar consciencia de nuestros objetivos (o de la carencia de ellos) y bajarlos a tierra.

Confundir dinero con abundancia

Otra cuestión que debemos tener en cuenta con respecto al dinero es que, si solo deseamos más dinero, corremos el peligro de conseguir nuestros objetivo pero en detrimento de algo, como, por ejemplo, a cambio de trabajar más horas, de hacer algo que me desagrada o de renunciar a mis principios, etc. Y desde el punto de vista sistémico, siempre, cualquier cosa que deseemos, debe ser beneficiosa para todos los elementos que conforman nuestro sistema personal, lo cual engloba aspectos internos y externos (familia, relaciones personales, pareja, profesión, etc.). Es fundamental que recordemos esto antes de tomar cualquier decisión en nuestra vida porque, de no ser así, entonces no constituirá ni un avance ni una solución. Tengamos en cuenta esto si queremos experimentar una evolución real (en espiral, ensanchando nuestra consciencia) y no dar vueltas en círculo.

Entonces, lo apropiado no es desear solo más dinero, sino desear vivir en abundancia. La abundancia es un concepto más amplio y global que incluye todos los aspectos de la vida o mejor dicho, vivir ampliamente en todos los aspectos de tu vida. Cuando deseamos abundancia el universo tiene infinitas formas de hacérnosla llegar, no solo con dinero.

Espero que te haya gustado y sobre todo que te sea útil para tu evolución. Si te parece difícil seguir los ejercicios o si crees que puedo ayudarte en tu evolución personal y profesional (o la evolución de tu organización), no dudes en contactar conmigo y resolveré tus dudas con mucho gusto. (p.ferraro@sistemiaconsulting.com)

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