Este artículo es la segunda parte de una serie para tratar ampliamente el tema de la Abundancia desde la visión Sistémica.

¿Qué es la abundancia?

Disponer de todo lo que cabalmente deseas, sin plantearte limitaciones para cumplir tus sueños, sin auto sabotearte por creencias limitantes ni patrones de escasez, con felicidad, sin trabajar en algo que no te gusta o desarmoniza tu existencia o tu entorno, es decir, en armonía con todo tu sistema, recibiendo buenos frutos en compensación con tus aportes, eso es vivir en abundancia. Observa a la naturaleza. Ve a un bosque, a una montaña o a una playa, conecta con el entorno, intégrate en él, forma parte y deja que tu cuerpo sienta la abundancia. Tiene que ver con la alegría, con la belleza, con los sonidos, los olores, todo en armonía y convivencia. Cae una semilla y crece un árbol, ¿hay algo más abundante?. Sin esfuerzo, sin sacrificios, sal de ese paradigma, el universo no se esfuerza, simplemente fluye.

La abundancia y el buen vivir

Lo similar atrae a lo similar, es una ley universal, integra el buen vivir a tu vida y atraerás la abundancia.

Tú mereces lo mejor, el dios que habita en ti lo merece. Entra en el paradigma de lo mejor, para ti y para los tuyos, entra en el buen vivir. “Para mí y para los míos el buen vivir y lo mejor”, este debe ser tu lema a partir de ahora. Enfócate en tu valor, apreciate a ti y aprecia el valor de las cosas (valor, no precio, “solo un necio confunde valor y precio”). Olvídate del descuento, olvídate de buscar gangas, olvídate de mezquindades, eso ya no está en tu paradigma, fuera, sal de ahí. Para romper el círculo de escasez usa el truco de “el hacer como si…”, es decir, quieres tener abundancia, pues “haz como si” la tuvieras, de hecho la tienes, la abundancia ya está en ti, tu formas parte del universo y el universo es abundante, solo tienes que sacarte el barro de la cara y dejar que tu luz brille, límpiate las heridas, contacta con tu ser verdadero, con tu esencia, conecta con la vida, la abundancia llega cuando contactamos plenamente con la vida.

Valora lo que está bien hecho, el servicio bien dado, la calidad en todo, tanto en lo que ofreces como en lo que recibes. En tu empresa colabora con los mejores y no intentes regatear en el intercambio. Fluye con la calidad, trabaja con amor y a tus clientes dales lo mejor, el mejor producto, el mejor servicio, dales lo mejor de ti, tu alegría, mímalos, dales más de lo que esperan, te sorprenderán los resultados, pero no lo hagas por los resultados, hazlo por ti y por tu valor.

La relación Sistémica de la abundancia con la madre

La abundancia está totalmente relacionado con nuestra conexión al universo, tanto directamente como a través de nuestros anteriores y más concretamente a través de nuestra madre.

Es imprescindible tomar en nuestro corazón a los padres y muy especialmente a la madre. La madre nos dio todo a cambio de nada, nos enseñó el amor incondicional, y así aprendemos a amar, y a recibir, que es la otra cara de la moneda de dar. Dar y recibir, empieza a poner atención en ese flujo. En todos los aspectos de tu vida pon atención al flujo entre dar y recibir (una de las tres leyes sistémicas). ¿Cómo es el intercambio con tus clientes?. Lo ideal es que sea una relación dinámica, es decir, intenta siempre darles un poco más de lo que esperan, así ellos te estarán agradecidos y a cambio intentarán siempre recomendarte o te recompensaran con su fidelidad, y así la relación se amplifica continuamente. Si por el contrario intentas dar justamente lo que esperas cobrar o recibir, entonces la relación tiende a cero, lo que das por lo que recibes se iguala a cero y se extingue la relación, lo ideal es que el que recibe se quede un poquito en deuda y así siempre hay flujo. Tampoco quieras recibir mucho menos de lo que das, eso es una falta de valorización hacia tu ser y hacia el servicio que ofreces y os debilita a los dos (recuerda que en sistémica reconocemos que todo está vivo y todo tiene su propia energía, el servicio es un elemento más de tu sistema organizacional, tan vivo como tú!).

Además, si das mucho más de lo que pretendes recibir, la otra parte se siente demasiado en deuda y romperá la relación para no sentirse en deuda contigo.

Aplica estas mismas pautas con colaboradores, proveedores, colegas y entorno social (barrio, comunidad, etc).

Abundancia y valor, deudas y culpas

Partimos de la base de que nuestro universo propio se genera de dentro hacia afuera (y no al revés), entonces lógicamente nuestra abundancia en la vida externa es un fiel reflejo de nuestro valor interno, o de la auto valorización que tengo de mí mismo. Entendiendo esto puedo usarlo a mi favor, trabajando en incrementar mi valorización, para que la abundancia simplemente se manifieste como un espejo.

¿Y cómo se hace?. Para incrementar mi valor interno, una de las primeras acciones que debo emprender, es limpiar todos los sentimientos de culpa con los que me he ido cargando a lo largo de los años, porque el valor y la culpa son dos elementos de signo contrario, donde hay culpabilidad no puede haber valorización. De hecho, donde hay culpa, no solo se elimina el valor, sino que además se generan deudas. Las deudas son la materialización de la energía negativa que producen los sentimientos de culpabilidad. Es decir, que para incrementar mi abundancia y valor debo eliminar deuda y culpa. Ejemplos de culpa y de deuda: Me siento culpable por no pasar más tiempo con mi hija; Me siento en deuda con mi hermana por no haberle devuelto el dinero que me prestó; Me siento culpable de no donar dinero a ninguna organización humanitaria; Me siento culpable por haber tenido sexo antes del matrimonio, etc.

Te propongo un ejercicio para eliminar deudas y culpas y poner valor en su lugar, te aconsejo que lo hagas como mínimo una vez al año.

Una vez eliminadas las culpas y las deudas es fundamental empezar a funcionar diferente, para no seguir acumulando culpas, hay que considerar que tu vida es perfecta como es y que cada acción ha sido así para enseñarme algo, todo forma parte de un proceso de aprendizaje y no debo sentirme culpable por nada, ya que ahora tengo el nivel de conciencia que tengo y si hubiese sabido hacerlo mejor antes, simplemente lo habría hecho mejor.

Otro consejo es que intentes endeudarte económicamente lo menos posible (al menos conscientemente), la deuda nos esclaviza, nos convierte en dependientes y nos genera un sentimiento interno de desvalorización profunda.

EJERCICIO PARA GANAR VALOR ELIMINANDO DEUDAS Y CULPAS

Preparación.

Primero las deudas y culpas.

Haz muchas tiras de papel y coger colores para escribir.

Escribe en cada tira de papel y con el color que lo sientas asociado, una deuda o una culpa que sientas que tienes en tu interior (déjate llevar y veras como empiezan a salir algunas muy antiguas que quizás ni tan siquiera recordabas). Detrás de cada tira de papel con la deuda o culpa, escribes el sentimiento que te genera, por ejemplo vergüenza, tristeza, etc. Por ejemplo, me siento culpable por no ayudar activamente a los pobres de mi barrio, y por detrás escribo, vergüenza. Mientras lo haces también identifica el lugar del cuerpo donde sientes dicha deuda o culpa, de esta manera, además, iras incrementando tu sensibilidad emocional y reconectándote a tu cuerpo.

Después coge un folio y escribe, Yo, Paulo Ferraro, saco de mi estas deudas, patrones y emociones, quedando libre de ellos y aprendiendo lo que me quieran enseñar para mi nuevo tiempo, gracias.

Ahora los valores.

Por cada tira de papel con deuda o culpa, escribimos otra tira de papel con un valor que la substituye y con su respectiva emoción asociada por detrás. Después coge un folio y escribe, Yo, Paulo Ferraro, acepto activo y asumo estos valores en mi nuevo tiempo.

Ejecución.

Cojo la carta de los valores y la leo.

A continuación cojo cada una de las tiras con las deudas, las leo, me conecto, las pongo en el lugar del cuerpo donde las siento (las reconozco y asumo), respiro, las separo del cuerpo (me desprendo) y después les digo, “perdóname, me perdono y te pido que me perdones, gracias y adiós”. La rompo y la pongo en la carta de las deudas. Así con todas las deudas. Cuando termino doblo la carta en forma de sobre, con los papelitos dentro, la cierro y la quemo o entierro, pidiéndole al fuego o a la tierra que las trascienda por mi.

Digo: “saco ahora culpa entra valor” y empiezo a leer la carta de los valores.

Cojo cada uno de los valores, los miro, me conecto, los integro en el corazón, y le digo, “gracias, te incluyo en mi nuevo tiempo, ya estás en mí”, lo apoyo en mi cuerpo, lo respiro, y lo pongo encima de la carta de valores.

Cada noche, durante 40 días, leo la carta y cada uno de mis nuevos valores, repitiendo la segunda parte del ejercicio, y lo guardo cerca de mí, debajo de la almohada o donde lo sienta.

Abundancia y cierre de líneas temporales

Cada vez que decido hacer algo, se genera una reserva de energía para ejecutarlo, o dicho de otra forma, se genera una línea espacio tiempo. Esa energía, que es nuestra, y es positiva y de empuje, hay que usarla en el deseo planificado. Si por el contrario no cumplimos con nuestra palabra (dicha a nosotros mismos o a los demás) esa energía se colapsa y se convierte en energía negativa y de lastre para mis futuros proyectos. Por eso la importancia de ser fiel a mi palabra, objetivos y deseos. Si falto a mi palabra y deseo y esto se repite muchas veces, con el paso del tiempo acumulo una gran cantidad de líneas temporales no concluidas, es decir, muchos lastres y muchas energía colapsada y no disponible. Por ejemplo ese viaje que planifiqué con ilusión , me proyecte allí y después lo cancelé, o aquel proyecto empresarial o idea de negocio que empecé a analizar, estructurar, etc y finalmente no fui valiente para lanzarlo. Pues esa energía colapsada no puede quedarse así, hay que sanarla, ordenarla y liberarla.

Te propongo el siguiente ejercicio de constelaciones para hacer en casa con la ayuda de los amigos, de la pareja o de la familia.

EJERCICIO PARA LIBERAR LÍNEAS TEMPORALES ABIERTAS

Pídele a la persona (o personas) que te ayuda si quiere representar al elemento de la línea temporal no cerrada (el viaje, el proyecto, etc). Ponte delante de él, míralo a los ojos, conecta emocionalmente con la línea temporal y contigo y dile, por ejemplo, “fue una lástima no haber podido ir a recorrerte, Argentina, lo planifiqué todo durante semanas y al llegar allí surgió el corralito y no fui valiente para cumplir mi palabra y hacer ese maravilloso viaje. Todos estos años arrepintiéndome. Pero sabes, ahora me doy cuenta que gracias a ello me quede más tiempo con mi familia, aproveché para estar con m i familia querida que no veía hacia mucho, además gracias a la experiencia me he hecho más fuerte y ya no renuncio tan fácilmente a mis proyectos e ilusiones, y eso gracias a ti. Te doy las gracias y ahora me despido y te pido que me ayudes en mis nuevos proyectos e ilusiones, gracias de corazón, aquí me despido, adiós”, y te giras mirando al futuro, respiras y sales de la constelación.

Repites el ejercicio con todas las líneas temporales que sientas. La estructura siempre es la misma: reconoce el hecho y los sentimientos asociados, reconoce el aprendizaje (para permitir que esa energía fluya hacia algo nuevo, un aprendizaje, otra experiencia, etc, ya no está colapsada), agradece, pídele que se alinee con tus nuevos proyectos, despídete, y te giras a la vida y al futuro.

Limpieza de pasado ¿Qué me sobra?

Al emprender un objetivo o deseo de cambio y mejora (tener más abundancia en mi vida, por ejemplo), la primera acción debe ser enfocarme en lo que me sobra (limpieza de pasado) y no tanto en lo que me falta. Hay que poner atención en el orden de este proceso, porque tendemos a enfocar primero la atención en pensar que me falta por hacer (por saber o por tener) ya que inconscientemente hacemos la asociación de que si no tengo ya lo que quiero es porque me falta algo (me falta lo que quiero = me falta algo para conseguirlo).

Como ya vamos viendo, nuestra forma de razonar lógica, nos suele jugar malas pasadas y esta es una más, ya que normalmente lo que nos lastra la evolución es lo que nos sobra o al menos es lo primero a lo que debemos atender antes de pensar en lo que nos falta. Por ejemplo, nos sobra tristeza, nos sobra culpabilidad, nos sobran malas experiencias no digeridas o no entendidas, nos sobra rabia, nos sobra rencor, nos sobran ciclos o líneas temporales no cerradas… y esa es la estructura que siguen las herramientas sistémicas (las constelaciones familiares, en temas personales, y las constelaciones organizacionales, en el caso de temas profesionales), primero se trabaja en reconocer, agradecer, honrar, ordenar, equilibrar, compensar, incluir lo que fue excluido y en general sanar el pasado y solo después se ocupa de estructurar, planificar y densificar el futuro que quiero tener. Ir directamente a planificar objetivos, es un error, ya que los lastres que no hemos liberado sabotearán cualquier tentativa de éxito. Es por eso que tantas veces se emprenden proyectos o ideas de mejora que fracasan, en el tema de la abundancia y la economía no es diferente.

Por ahora lo dejamos aquí, espero que te haya gustado y sobre todo que te sea útil para tu evolución y la evolución de tus proyectos, sueños e ilusiones.

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